Ella coma punto

Wind

A veces también me quedo sin palabras. Inmóvil. Observando cómo los pétalos caén sobre un invierno que llora, huye al percatarse que se han dado cuenta de su llanto. Acepto que solo eres viento que despeina y cuesta decir adiós porque en tus palmas esta la historia tatuada con el sudor de mayo.

Le doy cuerda al reloj que he dejado inerte, porque este para siemprequiere correr tan rápido como el segundero. Beberé con descaro de mi copa, la ceniza caerá sobre el suelo se olvidaran a las flores que no llevan mi letra, y han perdido el remitente.

No debes preocuparte cielo, me encargaré que tu nombre se lea aun cuando quien lo lea no seas tú, porque aunque te hayas marchado en un sueño, hilaste nuestro recuerdo en las cuerdas que encierra la caja del piano.

Ráfaga de parpadeos que captura la humedad de una sonrisa convirtiendola en un sentimiento ignoto. Así te recordaré; besando las ruedas que se escapan junto contigo y escriben en el pavimento que solo nos estamos queriendo de una manera distinta, que mi permanecer es un candado, y nuestra correspondencia la llave.

Una madrugada se irá diciendo que ese será su ultimo cigarro, consciente que los secretos no los puedes mantener una vida y vuelan sin voltear a ver el idilio sobre la cama. Pero no estés preocupado cielo, si me preguntan por ti, tomaré un cuchillo, me abriré el pecho (tal vez la herida ya haya sanado) tocaré la cicatriz y mientras tú llueves les diré: aquí, él está aquí.

 

 


Imagen: Daniel Aguilar

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