Ella coma punto

Aunque sea lo que más desees

Conocí nuevas personas y perdida en nuevas miradas me equivoqué. Doliste en cada conversación y cuando pensaba cómo sería la letra de alguien más; me mojaste como si llovieras en lágrimas cuando del otro lado de mis sueños no eras tú quien me sonreía, sino un cielo añejo, distinto, que no conocía al piano, solo la trova de un viejo con canas en la barba. Me abriste cicatrices cada vez que las melodías me recordaban a alguien más y no a las pizcas de recuerdos que tenía de ti.

Me equivoqué y podría confesarte mil cosas ahora, sin embargo necesito saber que a pesar de tu ausencia y los kilómetros crecidos como piernas de adolescente, siempre sabré reconocer las palabras que de tus pestañas brotan como si recordaras momentos que no vivimos y lloraran los sueños que tarde o temprano se convertirán en recuerdos que no podrás conservar.

Te pude retener pero me han murmurado con la suavidad de un grito de placer que aunque te recuerde en los párpados de quien tiene mis sueños ahora, ya no siento letras correr por tus dedos, ni sobres entregados por debajo de la cintura, tampoco secretos en el tercer piso, ni risas de despedida y abrazos de regreso. Te quise, como la muerte del infierno quiso el palpitar del cielo y eso bien lo sabes; pero el futuro no puede seguir bebiendo café con la intención de convertirse en pasado, porque este fuego ya dejó de arder y en las noches puedes verlo quemando con sus letras las pestañas de la magia. Recuerda cielo, aunque la sonrisa más bella desee ser destino, hay cosas que nunca sucederán.

No me olvides, aunque sea lo que más desees: entierra mis cartas y la imagen que te recuerde mis manos nerviosas; pero no olvides que sólo son las letras quienes te enseñarán a amar profundamente.

No intentes olvidarme, al final fui una mentira en cartas y dicen que las mentiras nunca mueren; porque si me recuerdas al tomar de la mano a alguien más será una buena señal. Veras que ese ahora mañana será pasado y solo lo recordarás al cerrar los ojos. Comprenderás que ya no seré yo quien este en sueños, sino un nuevo infierno, con llamas de un color distinto, que pinten tus ojos y los vuelvan melancolía.

Espero la estés pasando de maravilla y nuevas letras llenen a tus ojos con la luz que ilumina al corazón por la noche; que todos los sueños que de madrugada habitan tus almohadas se cumplan, que tus manos nunca pierdan la magia que sentimos los que algún día te tuvimos cerca. Que el cielo le regale el palpitar a tus mañanas y luz a tus noches, que el insomnio no te abandone nunca para poder encontrar tu mirada despierta en sueños con suspiros que mojan la almohada, cuando de noche te recuerde.

Donde quiera que tus melodías se encuentren.

Infierno.


Imagen: José María Mellado

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