Ella coma punto

Coyunturas

El lacio de tu cabello desde aquí se siente como el sudor en mis coyunturas, esperando a que lo acaricien con un pañuelo, sin prisa, con la tranquilidad de quien espera dormido en la madrugada al amor. Desde aquí todo se ve distinto y es que en la trinchera es más fácil observar tus pies moviéndose al ritmo de mis párpados, regalarte toda mi música sin envoltura y gritarle al destino hasta que se detenga a sacarle una instantánea al futuro.

Me doy cuenta que sólo te quiero para besarte como si fueras mañana con hielo y derretir la memoria de tus amantes. No deseo nada más que acercarme y contarte que el poema más bello puedes leerlo en las uñas mordidas de un enamorado antes de presentarle al insomnio. 

Quédate cerca de mi y déjame ver tus pies para que cuando reciba tu mirada ausente como un estado de cuenta al que se le ha caído el café, no me queme y pueda ver los números que nos separan. Corramos lejos, cerca de las primeras gotas del sudor de la mañana, ahí donde están letras que nunca me han escrito, corramos en un río de tinta y dime si te gusta la poesía.

Quiero dormir en un capitulo de tu mente, cuando te despiertes con los recuerdos embarrados en la piel, cuando tu oreja se caliente por poner tantas veces detrás tu cabello y me quemes al contarte un secreto. Te conozco tan poco que quiero regalarte la vida, la vida de un suspiro, de un niño que aprende a hablar y de un gato con las patas ahogadas en pintura. Pero cómo regalarte la vida si no es más que las letras que dos llegan a escribirse y tú y yo no estamos para habitar en sobres.

Mírame hacia arriba como si te rindieras a mí, pensando que la intermitencia no es más que cuando no estamos viendo al cielo, porque lo único que quiero es amar profundo, hasta que los huesos se destemplen y se pinten de un color distinto para reconocerte más allá de la muerte. Estoy a punto de irme, el frío me gusta sin chamarra, como me gusta el amor con cartas. Pero tengo miedo de que el destino me dé la oportunidad de reconocer tu voz y yo no esté ahí para aprendérmela de memoria.

Con el corazón en la mano.

Infierno.

 

MM


Imagen: Artycam fotografía

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