Ella coma punto

Guárdame

El reloj parece avanzar cada vez más rápido ahora que sabe del tiempo que nos queda juntos. Lloro por las manos letras para recordar nuestros labios que sin besarse hacían el amor. El cabello corto te sienta bien, hace lucir tus manos cuando en los surcos de tu memoria pasas tus dedos; guárdame como yo guardo mis latidos pronunciando tu nombre, como la realidad encriptada en mi interior. Guárdame hasta que la luna ilumine los ojos en tu espalda, aquellos que me observan cuando miro los secretos que guardas detrás de tu cuello.

Me iré y tú te quedarás en el mismo lugar donde el otoño se resistió a convertirse en recuerdo, con el tiempo seremos luciérnagas de un año que se hace añejo y nos olvidaremos del tango y sus cuatro cuartos.

Me asusta olvidar las miradas, que al pasar los inviernos la memoria de tus sonrisas sean sólo grietas. Me niego a ser olvido pero llegamos tan puntuales al destiempo que ni sembrando palabras en tus oídos para que brote poesía de ellos nos volveremos eternos.

Te recordaré etérea, siempre imposible; regalándome a escondidas un trozo de amor donde dormía tu mirada. Me aprenderé tu latido de memoria y cuando los kilómetros me sobren y tú me hagas falta, bailaré como si mi corazón fuera un escenario.


Imagen: Gustavo García Villa

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