Ella coma punto

Cuando regreses

Mirada, la mirada que escuece dentro; regálamela y cambia la letra con el ritmo del minutero en tu muñeca, ya no hay tiempo que alcance y alguien que crea; sueño, sueño para pensarte y busco en las aceras ventanas para coleccionar, escogiendo sólo aquellas con destellos que me recuerden el perfil en tu sonrisa.

Hoy, ya no me veo sin ti, pero tampoco riendo sobre tu pecho; sólo puedo verme caminando por las mañanas a un paso acelerado para alcanzar al destello al creer que mueres por verme, pero mis piernas se han cansado y escribo sobre ellas para convencerlas que si sigo es por ti, porque la idea de no volver a verte me vuelve un demente que ve la ciudad desde azoteas donde parece que estás tú, pero sólo es la lasitud del pensamiento, de la ausencia al creer en el amor como melancolía.

Y el problema es que me he enamorado de la persona que he creado de ti, de los poemas que tu imagen con la cabeza ridículamente baja cuando parece que te acercas a mí me ha dicho; me he enamorado de alguien que perderé deprisa y sin despedida, porque tú vives en un beso lleno de realidad en la boca y yo con un beso a ojos cerrados en la memoria.

Eres la fantasía que quise crear, quien me observa y en una mirada crea momentos adulterados, que no han existido, que no existirán, porque me he mentido, porque quien creo que eres, no eres tú, es mi memoria jugando solaz y sin puntos que le marquen límite a la cordura.

Me duele haberte perdido así, sin siquiera haber conocido tu voz, sin haberte manchado de tinta el pecho, sabiendo que si me alejo de ti mi vaso ya no estará en la misma mesa. Y voy por las calles buscando en el aire momentos que me dejen en el encierro de tu voz, para escribirte hasta que mis dedos no puedan separarse de la pluma y duelan como duele cuando me alejo y no me he despedido.

Compartamos el misterio, los secretos que podemos guardar con lacre; para besarle, hasta arrancarle el alma y sacarle lágrimas de la piel de los dedos que le tocarán hasta ponerle la piel de gallina, matémosle de la espera atormentada por amar a alguien con lagrimales convertidos en poros, llorando por el cuerpo cuando le besen y le dejen seco; y así hasta que mis letras se cansen del sabor del sigilo, y prometo besarte un mes y al siguiente dejarte, porque las letras tan bonitas como esto no duran vivas por siempre, permanecen impresas toda la vida, pero ya no son frescas.

Cuando regreses y la imagen que tenia de ti bese a la realidad, las flores que nunca envié marchitas estarán y te besaré para que me persigas en carreteras y me observes moviendo la cabeza mientras canto cuando me detengo en semáforos, y bostezo para que mis puntos y comas entiendan que no han nacido para ser ignorados.

Por hoy, mírame largo y hazme creer que si observo fija a tu mirada puedo encontrar rastros de las noches en las que sueño que piensas en mí, como si fuera mayo y quisieras a mis lluvias mojando tu cabello. Pero por hoy, te dejaré en algún lugar del olvido, donde el sueño y el insomnio hacen el amor y suicidan los pensamientos que de noche desasen el ovillo de recuerdos color quimera.

Te extraño porque no existe la imagen de ti, te quiero porque no me has leído y te pienso porque no me gustan otras pestañas que no sean las tuyas.


Imagen: Helena Perez Garcia  http://www.helenaperezgarcia.co.uk/

 

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